Sendas desde un país gris..

555II/I

escrito por Broken Angel el 18 de Noviembre, 2006 a las 6:55 pm

s.gif oltó la antorcha para llevarse las manos al brazo que le tapaba la boca y tiró con todas sus fuerzas intentando liberarse, pero el brazo parecía tener la solidez del acero, así que no pudo evitar que su atacante le alejase cada vez más del camino.

El guardia oyó una risita malvada y burlona de mujer a la par que un aliento frío le helaba el cuello y un dolor le atenazó la columna vertebral la cabeza, sumiéndole en un horrendo estupor que derrumbó su última resistencia para entregarle por completo al Beso del Vampiro.

Lilith, que siempre se maravillaba ante el intenso placer que le recorría el cuerpo cuando la primera gota de sangre humana caía sobre su lengua, saboreó la vana risistencia de aquel guardia que le había proporcionado una cacería interesante, y disfrutó intensamente mientras lo desangraba, casi con dulzura, cómo una enamorada dando su último beso a su amante moribundo.
La exitación de la sangre llenó de placer su cuerpo, y cuando el corazón del hombre al fin se paró y dejó caer su cuerpo inerte al suelo, Lilith se sintió satisfecha por primera vez en semanas; se alzó en toda su estatura, echó una ojeada al los muros de la ciudad y se maldijo a sí misma por el despiste. La antorcha del guardia había caído a pocos metros de la torre de guardia y en ese preciso instante varios soldados formaban un círculo en torno a ella, hablando con voces quedas y preocupadas. Uno de ellos echó a correr hacia la puerta de la ciudad, mientras el resto observaba con desconfianza la espesura del bosque dónde había desaparecido su compañero.

La guerrera se limpió la sangre de los labios con una manga, empuñó su lanza y se acercó sigilosamente a las puertas de la ciudad, confiando en poder captar las conversaciones de los excitados guardias y entersarse de si iban a lanzar una partida de búsqueda, o si iban a dar al soldado por perdido.

Sus entrenados músculos la dejaron a escasos 10 metros de la puertas sin hacer el más mínimo ruido y se dejó caer cuan larga era sobre el árido suelo, tras un arbusto, aguzando el oído…

 

 

You are currently not logged into an account. Login »